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El impacto de oficinas sostenibles en la productividad

En un artículo anterior hablábamos de algunos de los beneficios que las oficinas sostenibles tienen para sus propietarios y arrendatarios. Pues bien, retomando ese artículo queremos seguir profundizando en la relación existente entre sostenibilidad y productividad en los entornos de trabajo.

Y es que, si hasta ahora la pregunta de muchos empresarios era cuánto le puede costar a mi empresa una oficina verde, esos mismos se plantean en la actualidad cuánto les puede costar no invertir en un edificio sostenible.

Detrás de esta paradoja están múltiples investigaciones (como por ejemplo Health, Wellbeing & Productivity in Offices: the next chapter for green building y The Business Case for Green Building) que demuestran los beneficios que, para los niveles de productividad en las personas, tiene trabajar en un entorno responsable con el entorno.

¿Qué es y cómo medimos la productividad?

Partimos de la base de que no es fácil medir la productividad. De primeras podemos pensar que la mejor forma de hacerlo es empleando criterios de cantidad y plantearnos interrogantes cómo: cuánto trabajo hemos sacado adelante, cuántos bienes hemos generado y cuánto tiempo hemos tardado en hacerlo.

Ahora bien, esta forma de medir la productividad no es válida para aquellas profesiones en las que el conocimiento es su principal “arma de fuego” y su principal herramienta de valor añadido.

Por esta razón, al margen de criterios objetivos como la cantidad de trabajo producido, a la hora de abordar el debate de las métricas en productividad, se utilizan valores como: el resultado final del producto, indicadores de salud entre empleados (absentismo laboral) e indicadores de bienestar muy relacionados con los estados de ánimo y el estrés.

Estos dos últimos aspectos están muy relacionados con las características del entorno en el que trabajamos o el nivel de sostenibilidad de un edificio de oficinas.

Productividad desde la Sostenibilidad

Aunque con el paso de los años las cifras se han reducido, lo cierto es que aún queda un elevado porcentaje de inmuebles que deben adaptarse para ofrecer una condiciones de trabajo óptimas desde el punto de vista de la sostenibilidad y la productividad.

En este artículo queremos daros a conocer algunos consejos muy sencillos que podemos aplicar en el día a día para hacer de la oficina un espacio responsable con el entorno y también con nosotros mismos.

  • Fomentar el ahorro de energía. Esto se puede llevar a cabo con acciones tan sencillas como desconectar los aparatos electrónicos cuando no estén en funcionamiento o imprimir únicamente los documentos indispensables.
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  • Revisar y regular los sistemas de aclimatación de la oficina. ¡Los empleados lo notarán y las finanzas también!
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  • Apostar por la modernización y renovación, en la medida en que se pueda, de los equipos electrónicos. Además, se pueden cambiar por nuevos aparatos con certificaciones ecológicas que permitirán ahorrar energía y que utilizan materiales menos contaminantes.
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  • Fomentar el reciclaje. Para ello se pueden habilitar botes bien diferenciados para separar el papel, el plástico, el vidrio y los residuos orgánicos.
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  • Ventilar la oficina es una buena práctica que permitirá eliminar los gases tóxicos producidos por los aparatos electrónicos. Además, el aire cargado por la presencia de personas también afecta a la salud. Es importante que el aire circule y se renueve de manera constante.
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  • Evitar la utilización de productos químicos en lugares sin ventilación. Para ello, se puede apostar por utilizar limpiadores, jabones y aromas ecológicos y naturales.
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  • Tener plantas en la oficina incrementa los niveles de productividad y satisfacción, reduce los niveles de estrés, frustración y mejora capacidades como la paciencia. Un estudio llevado a cabo en 2008 confirma esta teoría al observar niveles de recuperación más ágil del estrés en trabajadores de oficinas con una ventana y vistas a la naturaleza que con la misma vista en una pantalla de ordenador o sala sin ventanas. Además, el contacto con la naturaleza reduce los niveles de cortisol, presión arterial y ritmo cardíaco.
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  • Una apuesta clara por la luz natural que contribuya a mejorar el estado de ánimo de los trabajadores y una mayor satisfacción laboral

Estas son tan sólo unas pequeñas directrices que, a pequeña escala, se pueden implementar en el día a día de una oficina. No olvidemos que además de estás, existen otras muchas claves desde el punto de vista de la arquitectura que mejoran la productividad de un entorno de trabajo y de los que hablaremos en otro artículo.

En cualquier caso, no podemos olvidar que de cara al futuro el “verde” acabará por convertirse en algo estándar y necesario que sin duda, aportará múltiples beneficios a propietarios, inquilinos y trabajadores de oficinas